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Licenciado en ciencias sociales Graduado:Universidad Simon Bolivar.
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jueves, 15 de agosto de 2013

Valor del mes: la iniciativa.


 Niños y niñas de 4,5 y 6  grado de primaria para el próximo jueves 22 de agosto deberán traer el cuento:
La aventura de Lorenzo.
Realizaremos algunas actividades con él.

miércoles, 24 de abril de 2013

CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL NIÑO

Muchas felicidades a todos y cada uno de los niños del mundo y en especial a los niños del Colegio Hebreo Unión. La institución se hizo presente con una función de títeres en el auditorio, por parte de luneta 50 presentando "Que monstruo ni que monstruo".
 La consigna es: Cuidemos a nuestros niños y niñas.








Celebración del Día del Idioma

En esta ocasión presentamos algunas fotografías de las diferentes actividades realizadas en la celebración del Día del Idioma.




viernes, 12 de abril de 2013

Barranquilla bicentenaria: La ciudad de todos y para todos.

Barranquilla la cuidad de brazos abiertos, acogedora y trabajadora.
Aquí algunas frases que identifican al barraquillero:

!Va pa esa! - a noñi - Tronco e bollo uuf - !aja mija! - nombe que hueso -
Sí, como no, moñito - ya pa que - algo es algo, peor es nada - tronco e vieja.

martes, 19 de marzo de 2013

EL PLACER DE LEER Y ESCUCHAR.

Encontrarán a continuación algunos cuentos  clásicos infantiles, espero que sean de su agrado.


Una hoja del cielo
Hans Christian Andersen (1805 - 1875)



A gran altura, en el aire límpido, volaba un ángel que llevaba en la mano una flor del jardín del Paraíso, y al darle un beso, de sus labios cayó una minúscula hojita, que, al tocar el suelo, en medio del bosque, arraigó en seguida y dio nacimiento a una nueva planta, entre las muchas que crecían en el lugar.

-¡Qué hierba más ridícula! -dijeron aquéllas.

Y ninguna quería reconocerla, ni siquiera los cardos y las ortigas.

-Debe de ser una planta de jardín -añadieron, con una risa irónica, y siguieron burlándose de la nueva vecina; pero ésta venga crecer y crecer, dejando atrás a las otras, y venga extender sus ramas en forma de zarcillos a su alrededor.

-¿Adónde quieres ir? -preguntaron los altos cardos, armados de espinas en todas sus hojas-. Dejas las riendas demasiado sueltas, no es éste el lugar apropiado. No estamos aquí para aguantarte.

Llegó el invierno, y la nieve cubrió la planta; pero ésta dio a la nívea capa un brillo espléndido, como si por debajo la atravesara la luz del sol. En primavera se había convertido en una planta florida, la más hermosa del bosque.

Vino entonces el profesor de Botánica; su profesión se adivinaba a la legua. Examinó la planta, la probó, pero no figuraba en su manual; no logró clasificarla.

-Es una especie híbrida -dijo-. No la conozco. No entra en el sistema.

-¡No entra en el sistema! -repitieron los cardos y las ortigas. Los grandes árboles circundantes miraban la escena sin decir palabra, ni buena ni mala, lo cual es siempre lo más prudente cuando se es tonto.



Se acercó en esto, bosque a través, una pobre niña inocente; su corazón era puro, y su entendimiento, grande, gracias a la fe; toda su herencia acá en la Tierra se reducía a una vieja Biblia, pero en sus hojas le hablaba la voz de Dios: «Cuando los hombres se propongan causarte algún daño, piensa en la historia de Jo sé: pensaron mal en sus corazones, mas Dios lo encaminó al bien. Si sufres injusticia, si eres objeto de burlas y de sospechas, piensa en Él, el más puro, el mejor, Aquél de quien se mofaron y que, clavado en cruz, rogaba:

"¡Padre, perdónalos, que no saben lo que hacen!"».

La muchachita se detuvo delante de la maravillosa planta, cuyas hojas verdes exhalaban un aroma suave y refrescante, y cuyas flores brillaban a los rayos del sol como un castillo de fuegos artificiales, resonando además cada una como si en ella se ocultase el profundo manantial de las melodías, no agotado en el curso de milenios. Con piadoso fervor contempló la niña toda aquella magnificencia de Dios; torció una rama para poder examinar mejor las flores y aspirar su aroma, y se hizo luz en su mente, al mismo tiempo que sentía un gran bienestar en el corazón. Le habría gustado cortar una flor, pero no se decidía a hacerlo, pues se habría marchitado muy pronto; así, se limitó a llevarse una de las verdes hojas que, una vez en casa, guardó en su Biblia, donde se conservó fresca, sin marchitarse nunca.

Quedó oculta entre las hojas de la Biblia; en ella fue colocada debajo de la cabeza de la muchachita cuando, pocas semanas más tarde, yacía ésta en el ataúd, con la sagrada gravedad de la muerte reflejándose en su rostro piadoso, como si en el polvo terrenal se leyera que su alma se hallaba en aquellos momentos ante Dios.

Pero en el bosque seguía floreciendo la planta maravillosa; era ya casi como un árbol, y todas las aves migratorias se inclinaban ante ella, especialmente la golondrina y la cigüeña.

-¡Esto son artes del extranjero! -dijeron los cardos y lampazos-. Los que somos de aquí no sabríamos comportarnos de este modo.

Y los negros caracoles de bosque escupieron al árbol.

Vino después el porquerizo a recoger cardos y zarcillos para quemarlos y obtener ceniza. El árbol maravilloso fue arrancado de raíz y echado al montón con el resto:

-Que sirva para algo también -dijo, y así fue.

Mas he aquí que desde hacía mucho tiempo el rey del país venía sufriendo de una hondísima melancolía; era activo y trabajador, pero de nada le servía; le leían obras de profundo sentido filosófico y le leían, asimismo, las más ligeras que cabía encontrar; todo era inútil. En esto llegó un mensaje de uno de los hombres más sabios del mundo, al cual se habían dirigido. Su respuesta fue que existía un remedio para curar y fortalecer al enfermo: «En el propio reino del Monarca crece, en el bosque, una planta de origen celeste; tiene tal y cual aspecto, es imposible equivocarse». Y seguía un dibujo de la planta, muy fácil de identificar: «Es verde en invierno y en verano. Coged cada anochecer una hoja fresca de ella, y aplicadla a la frente del Rey; sus pensamientos se iluminarán y tendrá un magnífico sueño que le dará fuerzas y aclarará sus ideas para el día siguiente».

La cosa estaba bien clara, y todos los doctores, y con ellos el profesor de Botánica, se dirigieron al bosque. Sí; mas, ¿dónde estaba la planta?

-Seguramente ha ido a parar a mi montón -dijo el porquero y tiempo ha está convertida en ceniza; pero, ¿qué sabía yo?

-¿Qué sabías tú? -exclamaron todos-. ¡Ignorancia, ignorancia! -. Estas palabras debían llegar al alma de aquel hombre, pues a él y a nadie más iban dirigidas.

No hubo modo de dar con una sola hoja; la única existente yacía en el féretro de la difunta, pero nadie lo sabía.

El Rey en persona, desesperado, se encaminó a aquel lugar del bosque.

-Aquí estuvo el árbol -dijo-. ¡Sea éste un lugar sagrado!

Y lo rodearon con una verja de oro y pusieron un centinela. El profesor de Botánica escribió un tratado sobre la planta celeste, en premio del cual lo cubrieron de oro, con gran satisfacción suya; aquel baño de oro le vino bien a él y a su familia, y fue lo más agradable de toda la historia, ya que la planta había desaparecido, y el Rey siguió preso de su melancolía y aflicción.

-Pero ya las sufría antes -dijo el centinela.





El hombre de nieve
Hans Christian Andersen (1805 - 1875)




-¡Cómo cruje dentro de mi cuerpo! ¡Realmente hace un frío delicioso! -exclamó el hombre de nieve-. ¡Es bien verdad que el viento cortante puede infundir vida en uno! ¿Y dónde está aquel abrasador que mira con su ojo enorme?

Se refería al Sol, que en aquel momento se ponía.

-¡No me hará parpadear! Todavía aguanto firmes mis terrones.

Le servían de ojos dos pedazos triangulares de teja. La boca era un trozo de un rastrillo viejo; por eso tenía dientes.

Había nacido entre los hurras de los chiquillos, saludado con el sonar de cascabeles y el chasquear de látigos de los trineos.

Acabó de ocultarse el sol, salió la Luna, una Luna llena, redonda y grande, clara y hermosa en el aire azul.

-Otra vez ahí, y ahora sale por el otro lado -dijo el hombre de nieve. Creía que era el sol que volvía a aparecer-. Le hice perder las ganas de mirarme con su ojo desencajado. Que cuelgue ahora allá arriba enviando la luz suficiente para que yo pueda verme. Sólo quisiera saber la forma de moverme de mi sitio; me gustaría darme un paseo. Sobre todo, patinar sobre el hielo, como vi que hacían los niños. Pero en cuestión de andar soy un zoquete.

-¡Fuera, fuera! -ladró el viejo mastín. Se había vuelto algo ronco desde que no era perro de interior y no podía tumbarse junto a la estufa-. ¡Ya te enseñará el sol a correr! El año pasado vi cómo lo hacía con tu antecesor. ¡Fuera, fuera, todos fuera!

-No te entiendo, camarada -dijo el hombre de nieve-. ¿Es acaso aquél de allá arriba el que tiene que enseñarme a correr?

Se refería a la luna.

-La verdad es que corría, mientras yo lo miraba fijamente, y ahora vuelve a acercarse desde otra dirección.

-¡Tú qué sabes! -replicó el mastín-. No es de extrañar, pues hace tan poco que te amasaron. Aquello que ves allá es la Luna, y lo que se puso era el Sol. Mañana por la mañana volverá, y seguramente te enseñará a bajar corriendo hasta el foso de la muralla. Pronto va a cambiar el tiempo. Lo intuyo por lo que me duele la pata izquierda de detrás. Tendremos cambio.

«No lo entiendo -dijo para sí el hombre de nieve-, pero tengo el presentimiento de que insinúa algo desagradable. Algo me dice que aquel que me miraba tan fijamente y se marchó, al que él llama Sol, no es un amigo de quien pueda fiarme».

-¡Fuera, fuera! -volvió a ladrar el mastín, y, dando tres vueltas como un trompo, se metió a dormir en la perrera.

Efectivamente, cambió el tiempo. Por la mañana, una niebla espesa, húmeda y pegajosa, cubría toda la región. Al amanecer empezó a soplar el viento, un viento helado; el frío calaba hasta los huesos, pero ¡qué maravilloso espectáculo en cuanto salió el sol! Todos los árboles y arbustos estaban cubiertos de escarcha; parecían un bosque de blancos corales. Se habría dicho que las ramas estaban revestidas de deslumbrantes flores blancas. Las innúmeras ramillas, en verano invisibles por las hojas, destacaban ahora con toda precisión; era un encaje cegador, que brillaba en cada ramita. El abedul se movía a impulsos del viento; había vida en él, como la que en verano anima a los árboles. El espectáculo era de una magnificencia incomparable. Y ¡cómo refulgía todo, cuando salió el sol! Parecía que hubiesen espolvoreado el paisaje con polvos de diamante, y que grandes piedras preciosas brillasen sobre la capa de nieve. El centelleo hacía pensar en innúmeras lucecitas ardientes, más blancas aún que la blanca nieve.




-¡Qué incomparable belleza! -exclamó una muchacha, que salió al jardín en compañía de un joven, y se detuvo junto al hombre de nieve, desde el cual la pareja se quedó contemplando los árboles rutilantes.

-Ni en verano es tan bello el espectáculo -dijo, con ojos radiantes.

-Y entonces no se tiene un personaje como éste -añadió el joven, señalando el hombre de nieve- ¡Maravilloso!

La muchacha sonrió, y, dirigiendo un gesto con la cabeza al muñeco, se puso a bailar con su compañero en la nieve, que crujía bajo sus pies como si pisaran almidón.

-¿Quiénes eran esos dos? -preguntó el hombre de nieve al perr -. Tú que eres mas viejo que yo en la casa, ¿los conoces?

-Claro -respondió el mastín-. La de veces que ella me ha acariciado y me ha dado huesos. No le muerdo nunca.

-Pero, ¿qué hacen aquí? -preguntó el muñeco.

-Son novios -gruñó el can-. Se instalarán en una perrera a roer huesos. ¡Fuera, fuera!

-¿Son tan importantes como tú y como yo? -siguió inquiriendo el hombre de nieve.

-Son familia de los amos -explicó el perro-. Realmente saben bien pocas cosas los recién nacidos, a juzgar por ti. Yo soy viejo y tengo relaciones; conozco a todos los de la casa. Hubo un tiempo en que no tenía que estar encadenado a la intemperie. ¡Fuera, fuera!

-El frío es magnífico -respondió el hombre de nieve-. ¡Cuéntame, cuéntame! Pero no metas tanto ruido con la cadena, que me haces crujir.

-¡Fuera, fuera! -ladró el mastín-. Yo era un perrillo muy lindo, según decían. Entonces vivía en el interior del castillo, en una silla de terciopelo, o yacía sobre el regazo de la señora principal. Me besaban en el hocico y me secaban las patas con un pañuelo bordado. Me llamaban «guapísimo», «perrillo mono» y otras cosas. Pero luego pensaron que crecía demasiado, y me entregaron al ama de llaves. Fui a parar a la vivienda del sótano; desde ahí puedes verla, con el cuarto donde yo era dueño y señor, pues de verdad lo era en casa del ama. Cierto que era más reducido que arriba, pero más cómodo; no me fastidiaban los niños arrastrándome de aquí para allá. Me daban de comer tan bien como arriba y en mayor cantidad. Tenía mi propio almohadón, y además había una estufa que, en esta época precisamente, era lo mejor del mundo. Me metía debajo de ella y desaparecía del todo. ¡Oh, cuántas veces sueño con ella todavía! ¡Fuera, fuera!

-¿Tan hermosa es una estufa? -preguntó el hombre de nieve ¿Se me parece?

-Es exactamente lo contrario de ti. Es negra como el carbón, y tiene un largo cuello con un cilindro de latón. Devora leña y vomita fuego por la boca. Da gusto estar a su lado, o encima o debajo; esparce un calor de lo más agradable. Desde donde estás puedes verla a través de la ventana.

El hombre de nieve echó una mirada y vio, en efecto, un objeto negro y brillante, con una campana de latón. El fuego se proyectaba hacia fuera, desde el suelo. El hombre experimentó una impresión rara; no era capaz de explicársela. Le sacudió el cuerpo algo que no conocía, pero que conocen muy bien todos los seres humanos que no son muñecos de nieve.

-¿Y por qué la abandonaste? -preguntó el hombre. Algo le decía que la estufa debía ser del sexo femenino-. ¿Cómo pudiste abandonar tan buena compañía?

-Me obligaron -dijo el perro-. Me echaron a la calle y me encadenaron. Había mordido en la pierna al señorito pequeño, porque me quitó un hueso que estaba royendo. ¡Pata por pata!, éste es mi lema. Pero lo tomaron a mal, y desde entonces me paso la vida preso aquí, y he perdido mi voz sonora. Fíjate en lo ronco que estoy: ¡fuera, fuera! Y ahí tienes el fin de la canción.

El hombre de nieve ya no lo escuchaba. Fija la mirada en la vivienda del ama de llaves, contemplaba la estufa sostenida sobre sus cuatro pies de hierro, tan voluntariosa como él mismo.

-¡Qué manera de crujir este cuerpo mío! -dijo-. ¿No me dejarán entrar? Es un deseo inocente, y nuestros deseos inocentes debieran verse cumplidos. Es mi mayor anhelo, el único que tengo; sería una injusticia que no se me permitiese satisfacerlo. Quiero entrar y apoyarme en ella, aunque tenga que romper la ventana.

-Nunca entrarás allí -dijo el mastín-. ¡Apañado estarías si lo hicieras!

-Ya casi lo estoy -dijo el hombre-; creo que me derrumbo.

El hombre de nieve permaneció en su lugar todo el día, mirando por la ventana. Al anochecer, el aposento se volvió aún más acogedor. La estufa brillaba suavemente, más de lo que pueden hacerlo la luna y el sol, con aquel brillo exclusivo de las estufas cuando tienen algo dentro. Cada vez que le abrían la puerta escupía una llama; tal era su costumbre. El blanco rostro del hombre de nieve quedaba entonces teñido de un rojo ardiente, y su pecho despedía también un brillo rojizo.

-¡No resisto más! -dijo-. ¡Qué bien le sienta eso de sacar la lengua!

La noche fue muy larga, pero al hombre no se lo pareció. La pasó absorto en dulces pensamientos, que se le helaron dando crujidos.

Por la madrugada, todas las ventanas del sótano estaban heladas, recubiertas de las más hermosas flores que nuestro hombre pudiera soñar; sólo que ocultaban la estufa. Los cristales no se deshelaban, y él no podía ver a su amada. Crujía y rechinaba; hacía un tiempo ideal para un hombre de nieve, y, sin embargo, el nuestro no estaba contento. Debería haberse sentido feliz, pero no lo era; sentía nostalgia de la estufa.

-Es una mala enfermedad para un hombre de nieve -dijo el perro-. También yo la padecí un tiempo, pero me curé. ¡Fuera, fuera! Ahora tendremos cambio de tiempo.

Y, efectivamente, así fue. Comenzó el deshielo.

El deshielo aumentaba, y el hombre de nieve decrecía. No decía nada ni se quejaba, y éste es el más elocuente síntoma de que se acerca el fin.

Una mañana se desplomó. En su lugar quedó un objeto parecido a un palo de escoba. Era lo que había servido de núcleo a los niños para construir el muñeco.

-Ahora comprendo su anhelo -dijo el perro mastín-. El hombre tenía un atizador en el cuerpo. De ahí venía su inquietud. Ahora la ha superado. ¡Fuera, fuera!

Y poco después quedó también superado el invierno.

-¡Fuera, fuera! -ladraba el perro; pero las chiquillas, en el patio, cantaban:

Brota, asperilla, flor mensajera;
cuelga, sauce, tus lanosos mitones;
cuclillo, alondra, envíennos canciones;
febrero, viene ya la primavera.
Cantaré con ustedes
y todos se unirán al jubiloso coro.
¡Baja ya de tu cielo, oh, sol de oro!
¡Quién se acuerda hoy del hombre de nieve!



Los músicos de Bremen
Jacob Karl Grimm y Wilhelm Grimm




Un hombre tenía un burro que, durante largos años, había estado llevando sin descanso los sacos al molino, pero cuyas fuerzas se iban agotando, de tal manera que cada día se iba haciendo menos apto para el trabajo. Entonces el amo pensó en deshacerse de él, pero el burro se dio cuenta de que los vientos que soplaban por allí no le eran nada favorables, por lo que se escapó, dirigiéndose hacia la ciudad de Bremen. Allí, pensaba, podría ganarse la vida como músico callejero. Después de recorrer un trecho, se encontró con un perro de caza que estaba tumbado en medio del camino, y que jadeaba como si estuviese cansado de correr.

-¿Por qué jadeas de esa manera, cazadorcillo? -preguntó el burro.

-¡Ay de mí! -dijo el perro-, porque soy viejo y cada día estoy más débil y, como tampoco sirvo ya para ir de caza, mi amo ha querido matarme a palos; por eso decidí darme el bote. Pero ¿cómo voy a ganarme ahora el pan?

-¿Sabes una cosa? -le dijo el burro-, yo voy a Bremen porque quiero hacerme músico. Vente conmigo y haz lo mismo que yo; formaremos un buen dúo: yo tocaré el laúd y tú puedes tocar los timbales.

Al perro le gustó la idea y continuaron juntos el camino. No habían andado mucho, cuando se encontraron con un gato que estaba tumbado al lado del camino con cara avinagrada.

-Hola, ¿qué es lo que te pasa, viejo atusabigotes? -preguntó el burro.

-¿Quién puede estar contento cuando se está con el agua al cuello? -contestó el gato-. Como voy haciéndome viejo y mis dientes ya no cortan como antes, me gusta más estar detrás de la estufa ronroneando que cazar ratones; por eso mi ama ha querido ahogarme. He conseguido escapar, pero me va a resultar difícil salir adelante. ¿Adónde iré?

-Ven con nosotros a Bremen, tú sabes mucho de música nocturna, y puedes dedicarte a la música callejera.

Al gato le pareció bien y se fue con ellos. Después los tres fugitivos pasaron por delante de una granja; sobre el portón de entrada estaba el gallo y cantaba con todas sus fuerzas.

-Tus gritos le perforan a uno los tímpanos -dijo el burro-, ¿qué te pasa?

-Estoy pronosticando buen tiempo -dijo el gallo-, porque hoy es el día de Nuestra Señora, cuando lavó las camisitas del Niño jesús y las puso a secar. Pero como mañana es domingo y vienen invitados, el ama, que no tiene compasión, ha dicho a la cocinera que me quiere comer en la sopa. Y tengo que dejar que esta noche me corten la cabeza. Por eso aprovecho para gritar hasta desgañitarme, mientras pueda.




-Pero qué dices, cabezaroja -dijo el burro-, mejor será que te vengas con nosotros a Bremen. En cualquier parte se puede encontrar algo mejor que la muerte. Tú tienes buena voz y si vienes con nosotros para hacer música, seguro que el resultado será sorprendente.

Al gallo le gustó la proposición, y los cuatro siguieron el camino juntos.

Pero Bremen estaba lejos y no podían hacer el viaje en un sólo día. Por la noche llegaron a un bosque en el que decidieron quedarse hasta el día siguiente. El burro y el perro se tumbaron bajo un gran árbol, mientras que el gato y el gallo se colocaron en las ramas. El gallo voló hasta lo más alto, porque aquél era el sitio donde se encontraba más seguro. Antes de echarse a dormir, el gallo miró hacia los cuatro puntos cardinales y le pareció ver una lucecita que brillaba a lo lejos. Entonces gritó a sus compañeros que debía de haber una casa muy cerca de donde se encontraban. Y el burro dijo:

-Levantémonos y vayamos hacia allá, pues no estamos en muy buena posada.

El perro opinó que un par de huesos con algo de carne no le vendrían nada mal. Así que se pusieron en camino hacia el lugar de donde venía la luz. Pronto la vieron brillar con más claridad, y poco a poco se fue haciendo cada vez más grande, hasta que al fin llegaron ante una guarida de ladrones muy bien iluminada. El burro, que era el más grande, se acercó a la ventana y miró hacia el interior.

-¿Qué ves, jamelgo gris? -preguntó el gallo.

-¿Que qué veo? -contestó el burro-, pues una mesa puesta, con buena comida y mejor bebida, y a unos ladrones sentados a su alrededor que se dan la gan vida.

-Eso no nos vendría mal a nosotros -dijo el gallo.

-Sí, sí, ¡ojalá estuviéramos ahí dentro! -dijo el burro.

Entonces se pusieron los animales a deliberar sobre el modo de hacer salir a los ladrones; y al fin hallaron un medio para conseguirlo.

El burro tendría que alzar sus patas delanteras hasta el alféizar de la ventana; luego el perro saltaría sobre el lomo del burro; el gato treparía sobre el perro, y, por último, el gallo volaría hasta ponerse en la cabeza del gato. Una vez hecho esto, y a una señal convenida, empezaron los cuatro juntos a cantar. El burro rebuznaba, el perro ladraba, el gato maullaba y el gallo cantaba. Luego se arrojaron por la ventana al interior de la habitación rompiendo los cristales con gran estruendo. Al oír tan tremenda algarabía, los ladrones se sobresaltaron y, creyendo que se trataba de un fantasma, huyeron despavoridos hacia el bosque.

Entonces los cuatro compañeros se sentaron a la mesa, dándose por satisfechos con lo que les habían dejado los ladrones, y comieron como si tuvieran hambre muy atrasada.

Cuando acabaron de comer, los cuatro músicos apagaron la luz y se dedicaron a buscar un rincón para dormir, cada uno según su costumbre y su gusto. El burro se tendió sobre el estiércol; el perro se echó detrás de la puerta; el gato se acurrucó sobre la cocina, junto a las calientes cenizas, y el gallo se colocó en la vigueta más alta. Y, como estaban cansados por el largo camino, se durmieron enseguida. Pasada la medianoche, cuando los ladrones vieron desde lejos que en la casa no brillaba ninguna luz y todo parecía estar tranquilo, dijo el cabecilla:

-No deberíamos habernos dejado intimidar.

Y ordenó a uno de los ladrones que entrara en la casa y la inspeccionara. El enviado lo encontró todo tranquilo. Fue a la cocina para encender una luz y, como los ojos del gato centelleaban como dos ascuas, le parecieron brasas y les acercó una cerilla para encenderla. Mas el gato, que no era amigo de bromas, le saltó a la cara, le escupió y le arañó. Entonces el ladrón, aterrorizado, echó a correr y quiso salir por la puerta trasera. Pero el perro, que estaba tumbado allí, dio un salto y le mordió la pierna. Y cuando el ladrón pasó junto al estiércol al atravesar el patio, el burro le dio una buena coz con las patas traseras. Y el gallo, al que el ruido había espabilado, gritó desde su viga:

-¡Kikirikí!

Entonces el ladrón echó a correr con todas sus fuerzas hasta llegar donde estaba el cabecilla de la banda. Y le dijo:

-¡Ay! En la casa se encuentra una bruja horrible que me ha echado el aliento y con sus largos dedos me ha arañado la cara. En la puerta está un hombre con un cuchillo y me lo ha clavado en la pierna. En el patio hay un monstruo negro que me ha golpeado con un garrote de madera. Y arriba, en el tejado, está sentado el juez, que gritaba: «¡Traedme aquí a ese tunante!». Entonces salí huyendo.

Desde ese momento los ladrones no se atrevieron a volver a la casa, pero los cuatro músicos de Bremen se encontraron tan a gusto en ella que no quisieron abandonarla nunca más. Y el último que contó esta historia, todavía tiene la boca seca.

Tomados de: www.rinconcastellano.com




jueves, 14 de marzo de 2013

Los refranes: Sabiduría Popular.


Los refranes son dichos breves, que representan algún aspecto del sentido común o de sabiduría popular.
Los refranes, asimismo, pueden ser entendidos como proverbios. Ya que refranes y proverbios son sinónimos. La palabra refranes, viene del francés refrían. En cambio, la palabra proverbios, proviene del latín, proverbium.
Es así, como los refranes o proverbios, expresan verdades básicas de la vida o algún tipo de concepto práctico sobre el quehacer humano.
De igual manera, los refranes o proverbios, pueden hablar sobre conductas humanas, en cuanto a las reglas que las determinan. De aquella manera, los refranes o proverbios son máximas. Como por ejemplo, “Más sabe el diablo por viejo, que por diablo”.
Con respecto a la estructura que da forma a los refranes, esta por lo general, es pareada. Asimismo, en los refranes, se acostumbra recurrir a la rima y otras figuras literarias, para que éste, el refrán, tenga una mejor penetración en la memoria colectiva. Ya que de aquella manera, será más fácil, el recordarlo.
Con respecto a los refranes o los proverbios, estos están presenten en casi todas las culturas. Siendo las de habla hispana, quienes poseen una mayor riqueza, en cuanto a su elaboración y cantidad. De igual forma, los refranes o proverbios que son originarios de china, gozan de gran reputación. Son famosos los proverbios chinos, los cuales reflejan fehacientemente, lo que se entiende por proverbios. Como por ejemplo, “Un error momentáneo llega a ser un remordimiento eterno”. O, “A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias”.
Claro, que los refranes o proverbios, son elaboraciones personales, a las cuales en su mayoría, no se les atribuye un autor. O sea, que la mayoría de los refranes o proverbios, son escritos o dichos anónimos.
He aquí algunas páginas para que revisen y luego las comenten a través del blog:



http://www.redargentina.com/refranes/index.asp


viernes, 15 de febrero de 2013

La consigna es: Leer y leer se aprende a comprender.

Apreciados estudiantes: Les envío algunos cuentos de autores infantiles para que tengan el placer de conocer a los mismos a través de sus cuentos.


Abuelita

Hans Christian Andersen (1805 - 1875)



Abuelita es muy vieja, tiene muchas arrugas y el pelo completamente blanco, pero sus ojos brillan como estrellas, sólo que mucho más hermosos, pues su expresión es dulce, y da gusto mirarlos. También sabe cuentos maravillosos y tiene un vestido de flores grandes, grandes, de una seda tan tupida que cruje cuando anda. Abuelita sabe muchas, muchísimas cosas, pues vivía ya mucho antes que papá y mamá, esto nadie lo duda. Tiene un libro de cánticos con recias cantoneras de plata; lo lee con gran frecuencia. En medio del libro hay una rosa, comprimida y seca, y, sin embargo, la mira con una sonrisa de arrobamiento, y le asoman lágrimas a los ojos. ¿Por qué Abuelita mirará así la marchita rosa de su devocionario? ¿No lo sabes? Cada vez que las lágrimas de la Abuelita caen sobre la flor, los colores cobran vida, la rosa se hincha y toda la sala se impregna de su aroma; se esfuman las paredes cual si fuesen pura niebla, y en derredor se levanta el bosque, espléndido y verde, con los rayos del sol filtrándose entre el follaje, y Abuelita vuelve a ser joven, una bella muchacha de rubias trenzas y redondas mejillas coloradas, elegante y graciosa; no hay rosa más lozana, pero sus ojos, sus ojos dulces y cuajados de dicha, siguen siendo los ojos de Abuelita.
Sentado junto a ella hay un hombre, joven, vigoroso, apuesto. Huele la rosa y ella sonríe - ¡pero ya no es la sonrisa de abuelita! - sí, y vuelve a sonreír. Ahora se ha marchado él, y por la mente de ella desfilan muchos pensamientos y muchas figuras; el hombre gallardo ya no está, la rosa yace en el libro de cánticos, y... abuelita vuelve a ser la anciana que contempla la rosa marchita guardada en el libro.
Ahora abuelita se ha muerto. Sentada en su silla de brazos, estaba contando una larga y maravillosa historia.
-Se ha terminado -dijo- y yo estoy muy cansada; dejadme echar un sueñito.
Se recostó respirando suavemente, y quedó dormida; pero el silencio se volvía más y más profundo, y en su rostro se reflejaban la felicidad y la paz; se habría dicho que lo bañaba el sol... y entonces dijeron que estaba muerta.
La pusieron en el negro ataúd, envuelta en lienzos blancos. ¡Estaba tan hermosa, a pesar de tener cerrados los ojos! Pero todas las arrugas habían desaparecido, y en su boca se dibujaba una sonrisa. El cabello era blanco como plata y venerable, y no daba miedo mirar a la muerta. Era siempre la abuelita, tan buena y tan querida. Colocaron el libro de cánticos bajo su cabeza, pues ella lo había pedido así, con la rosa entre las páginas. Y así enterraron a abuelita.
En la sepultura, junto a la pared del cementerio, plantaron un rosal que floreció espléndidamente, y los ruiseñores acudían a cantar allí, y desde la iglesia el órgano desgranaba las bellas canciones que estaban escritas en el libro colocado bajo la cabeza de la difunta. La luna enviaba sus rayos a la tumba, pero la muerta no estaba allí; los niños podían ir por la noche sin temor a coger una rosa de la tapia del cementerio. Los muertos saben mucho más de cuanto sabemos todos los vivos; saben el miedo, el miedo horrible que nos causarían si volviesen. Pero son mejores que todos nosotros, y por eso no vuelven. Hay tierra sobre el féretro, y tierra dentro de él. El libro de cánticos, con todas sus hojas, es polvo, y la rosa, con todos sus recuerdos, se ha convertido en polvo también. Pero encima siguen floreciendo nuevas rosas y cantando los ruiseñores, y enviando el órgano sus melodías. Y uno piensa muy a menudo en la abuelita, y la ve con sus ojos dulces, eternamente jóvenes. Los ojos no mueren nunca. Los nuestros verán a abuelita, joven y hermosa como antaño, cuando besó por vez primera la rosa, roja y lozana, que yace ahora en la tumba convertida en polvo.

domingo, 3 de febrero de 2013

Proposiciones y conjunciones

Estudiantes de cuarto grado en esta ocasión encontrarán algunos apuntes acerca de las preposiciones y conjunciones, espero sea de gran ayuda.

La preposición es una palabra que relaciona los elementos de una oración. Las preposiciones pueden indicar origen, procedencia, destino, dirección, lugar, medio, punto de partida, motivo, etc.
Las preposiciones son: a, ante, bajo, con, de, desde,  en, entre, hacia, hasta, para, por,  según, sin, sobre y tras.


Las conjunciones son palabras invariables que unen a otras palabras o proposiciones(oraciones simples), haciendo que toda oración adquiera sentido completo.

Clases de Conjunciones
Conjunciones Coordinantes
Unen oraciones o palabras de igual categoría sintáctica
CopulativasUnen los componentes de una oración para indicar un orden.
Y, e, ni, que
AdversativasIndican opciones excluyentes y contrapuestas.
Pero, mas, aunque, siquiera, sino, no obstante, sin embargo
DisyuntivasPara indicar una elección entre dos o más opciones.
O, u, ora, sea, bien
DistributivasIndican distribución o alternancia entre opciones.
Ya...ya, bien...bien, cerca... lejos, éste... aquél, tanto... como

jueves, 24 de enero de 2013

Imágenes del carnaval de Barranquilla.



Nuestra ciudad cumple este 7 de abril 200 años, por esta razón todas y cada una de las actividades están encaminadas al onomástico de la misma. La celebración de nuestro carnaval no podía quedar por fuera de la misma.He aquí algunas imágenes relacionadas con las festividades que se celebran durante cuatro días., cuatro días de jolgorio,goce y alborotos.













miércoles, 16 de enero de 2013

BARRANQUILLA Y SU CARNAVAL.



Carnaval de Barranquilla, origen e historia


El Carnaval de Barranquilla tiene su origen remoto en el Carnaval que vino a América desde España. De ahí viene su espíritu de renovación y cambio parecido al que animó estas fiestas en Europa. 
El primer Carnaval celebrado en la ciudad se pierde en la historia hace más de un siglo, cuando Barranquilla era una pequeña población. Sin embargo, han circulado diversas historias referentes a la manera como el pueblo barranquillero festejaba el Carnaval; su forma siempre ingenua, graciosa, festiva y ante todo sana, han permitido que se conserve una tradición que se remonta a hace tres siglos.  
Las fiestas de Carnaval, de origen europeo, fueron introducidas a América por los españoles y portugueses. Las de Barranquilla tienen antecedentes próximos en la celebración que se efectuaba en Cartagena de Indias, en época de la Colonia, como fiesta de esclavos; por esas fechas aparecían por las calles los negros con instrumentos típicos y atuendos especiales, danzando y cantando. 
La tradicional novena de La Candelaria, en Cartagena de Indias, sirvió de marco a suntuosos bailes que en el Siglo XVIII concedían un día de fiesta a los negros bozales traídos de África. Esas fiestas constituyen fuente de las principales danzas del Carnaval de Barranquilla.
Datos históricos
1888
Surge la figura del Rey Momo (símbolo de la máscara).
1899
Se crea el cargo de Presidente del Carnaval y una  junta organizadora.
1903
Se organiza la primera Batalla de Flores a través de propuesta de Heriberto Vengoechea, con el objeto de recuperar una tradición carnavalesca de años anteriores.
1918
Alicia Lafaurie Roncallo fue elegida primera Reina del Carnaval de Barranquilla.
1923
Se institucionaliza la figura de la Reina del Carnaval, suspendida durante cinco años. Este año se nombra a Toña Vengoechea Vives. 
1967
Nace la Gran Parada de Tradición el Domingo de Carnaval, con presencia de todas las manifestaciones tradicionales de la fiesta.
1974
Se realiza la primera Guacherna, por iniciativa de la cantautora Esther Forero ‘La novia de Barranquilla (q.p.d).
1995
La Fundación Carnaval de Barranquilla crea el desfile de la Calle 17 presidido por el Rey Momo, personaje que se rescata ese año. Fue elegido Enrique Salcedo (q.p.d).
2000
Se crea la Gran Parada de Comparsas el lunes de Carnaval para darle espacio a la fantasía e innovaciones.
2002
El Carnaval de Barranquilla es declarado por el Senado de la República Patrimonio Cultural de la Nación. 
2003
El Carnaval de Barranquilla es declarado por la UNESCO, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. El anuncio lo hizo Koichiro Matsura, director general de la UNESCO, en ceremonia que se realizó el 7 de noviembre en la sede de esa organización en París.
Origen primitivo del Carnaval 
No es fácil precisar con certeza la etimología de la palabra Carnaval. Sin embargo, se cree que procede de "Carrus Navalis", una fiesta popular derivada de las Saturnales Romanas. 
Si bien hay vestigios de esa celebración en todos los pueblos antiguos, se dice que la diversión del Carnaval tuvo un carácter religioso en sus remotos orígenes, cuando se celebraba el año nuevo -entrada de la primavera-, como símbolo del renacer de la naturaleza.
En Grecia y Roma incluían actos procesionales. 
En tales espectáculos comunes así mismos entre teutones y celtas, se paseaba aparatosamente un barco con ruedas dentro del cual, grupos enmascarados ejecutaban ciertas danzas y entonaban canciones satíricas en medio de jubiloso desorden. 
La costumbre de este "carro naval" subsiste aún en Reus, (España) donde por épocas 
carnestolendas, colocan sobre un carromato una embarcación de 70 toneladas y la hacen arrastrar por diez caballos, desde la nave arrojan flores y caramelos.
El día clásico del carnaval es el Domingo de Quincuagésima, pero van agregados a él el lunes y el martes siguientes. En muchos lugares el carnaval se inicia el 6 de enero. Siglos atrás, el carnaval de Venecia comenzaba el 26 de diciembre. 
El Rey Momo, hijo del sueño y de la noche, presidía las fiestas de los locos, que se celebran en pueblos, aldeas y ciudades.
Divinidad de la burla, amo de la sátira hiriente y del sarcasmo cruel y de la más despiadada ironía, Momo se convirtió en el "protector" de todos aquellos que se entregaban al jolgorio, al escándalo del vicio y a los excesos. 
Esta deidad -que se burlaba de las divinidades- fue el predilecto de las pequeñas cortes feudales.


martes, 15 de enero de 2013

Barranquilla y su carnaval.





EL CARNAVAL DE BARRANQUILLA 2013: UN HOMENAJE AL BICENTENARIO.




Reyes


Si algo tienen claro la Reina del Carnaval, Daniela Cepeda, su Momo José Llanos y los Reyes del Carnaval de los Niños, Cristina Amórtegui y Daniel Silguero, es que el Carnaval de 2013 será dedicado exclusivamente a homenajear a Barranquilla en sus 200 años.
Ayer, durante la presentación oficial del Carnaval 2013, en el hotel Barranquilla Plaza, la realeza carnavalera se comprometió a hacer de esta fiesta un evento inolvidable.
“En este Carnaval todos debemos comprometernos a proteger las manifestaciones artísticas más representativas de la fiesta. Además, yo convertiré mi casa en un palacio real y allá se gozará como si fuera un salón burrero”, contó emocionada Daniela.
Al paso le siguió Cristina Amórtegui. La Reina Infantil prometió que “en este Carnaval nuestra prioridad será promocionar la fiesta en los colegios para que ningún niño o niña se quede si saber de qué se trata este evento cultural”.
En 2013, el Carnaval será corto. Sólo habrá 28 eventos oficiales y se destacan novedades como que la ciudad será dividida en cinco distritos carnavaleros: ‘Monocuquero’, ‘Garabatero’, ‘Conguero’, ‘Marimondero’ y ‘Cumbiambero’.
Se programó una exposición de vestidos de coronación de las exreinas del Carnaval, el Festival de Orquestas tendrá canciones en homenaje a Barranquilla, habrá concurso de fotografías de antaño, por primera vez se realizará la entrega oficial de decretos a los reyes en la plaza de la iglesia de San Nicolás, habrá un concierto musical liderado por Chelito De Castro en honor al Bicentenario, el tributo al cantante Juan Piña y al maestro del folclor Pablito Flórez en ‘Carnaval, su música y sus raíces’, la Guacherna bajará por la carrera 53 y no tendrá trailers.

Premiarán la mejor crónica

En homenaje póstumo al periodista Ernesto McCausland, Carnaval S.A. premiará la mejor crónica carnavalera que sea publicada en cualquier medio durante la fiesta en 2013. Ayer se hizo un minuto de silencio en su memoria.

LEONARDO RÚA DE LA HOZ ADN
ESCRÍBENOS A: contenido@diarioadn.co

BARRANQUILLA Y EL CARNAVAL DEL BICENTENARIO.



lunes, 14 de enero de 2013

Jornada de lectura recreativa.


El pasado 13 de diciembre se llevó a cabo la jornada de lectura recreativa en el Hotel Pradomar.
Esta fue  muy significativa para nuestros estudiantes ya que realizaron diversas actividades después de leer su cuento o libro favorito.Los estudiantes hicieron murales, maquetas, afiches y esculturas entre otras.
He aquí algunas de la fotografías.










martes, 27 de noviembre de 2012

Homenaje a semi-finalistas Deletreo y Ortografía primer periodo

El pasado 22 de noviembre se le hizo un sencillo pero sentido homenaje a los estudiantes semi-finalistas del Concurso de Deletreo y Ortografía 2012-2013 referentes al primer periodo en todas las categorías.
Aquí algunas fotografías del evento.

 Estudiantes de la sección primaria

Mr. Dexter Cabrera y Daniela Dávila.


Miss Yajaira  García y Sophia Merchán 


Estudiantes de la sección primaria

Miss María Angélica Abadía y Andrés  Cuello.

Semi-finalistas cuarto, quinto y sexto
grado. 


Semi-finalistas primero, segundo y tercer
grado.

Semi-finalistas sección bachillerato
acompañados de   María Angélica Abadía.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Uso de la S

Aquí encontrarán algunos apuntes sobre el uso de la S, los cuales les podrán ser de mucha utilidad.


La letra 'S' es la vigésimo segunda letra del alfabeto español y la décimo octava consonante.

Reglas:

Al terminar las palabras en so y oso, cuando son adjetivos.
Ejemplos: ambicioso, inmenso, adverso, etc.
Las terminaciones ersoersa.
Ejemplo: adverso, viceversa, etc.
Cuando una palabra se quiere convertir a forma de superlativo se le agrega la terminación ísimo.
Ejemplo: grande (forma de superlativo = grandísimo), bello (forma de superlativo = bellísimo).
Cuando las palabras terminan en esco y son adjetivos.
Ejemplo: grotesco, parentesco, gigantesco, etc.

viernes, 26 de octubre de 2012

Sustantivos y artículos

Estudiantes de cuarto grado les envío  algunos materiales que pueden servirle de ayuda para el estudio de las evaluaciones finales del primer periodo.Favor revisarlo.


El artículo:El artículo siempre precede al nombre. 


Se clasifica en determinado o definido e indeterminado o indefinido. Las antiguas gramáticas tomaban al artículo como una de las partes de la oración; en la actualidad se le considera un morfema gramatical del sustantivo, con el que se combina, y del cual nos indica el género y el número.

Las formas que presenta el artículo son:

Determinados:
masculino singular: el
femenino singular: la
neutro singular: lo
masculino plural: los
femenino plural: las

Indeterminados:
masculino singular: un o uno
femenino singular: una
masculino plural: unos
femenino plural: unas
No existe la forma de neutro plural.

Entre el artículo y el nombre pueden interponerse adjetivos o adverbios.
Ejemplo:
Un mundialmente conocido abogado, Una interesante mujer, Unas severas leyes, Unos ilustres jueces.
Es incorrecto el uso de artículo indefinido delante de las palabras otro/s u otra/s
Ejemplo:
"OTRO ESCRIBANO" y no "un otro escribano"
"OTRO DÍA" y no "un otro día"
"Unos" y "Unas" también se utilizan con el sentido de "aproximadamente" para distancias, fechas, medidas, etc.
Ejemplo:
Mi escuela está a unos cinco kilómetros de aquí.
La casa de la tía de María está a unas tres cuadras del tribunal.
Hace unos seis años que no soy multado.
Hace unas tres semanas que los intereses aumentaron.
Quiero unos dos kilos de tomates.

Sustantivos:Es la palabra que nombra personas, animales cosas y  lugares.